La actividad elegida para inagurar este recién nacido blog, es un experimento clásico que todos los profes hemos realizado curso tras curso en nuestras aulas: plantar semillas. Existen varias razones por las que realizar esta actividad, pero sin lugar a dudas la verdadera recompensa es ver la cara de sorpresa y de satisfacción de nuestros niños:
Lo primero de todo es que con este experimento estamos trabajando la Educación Ambiental, les enseñamos a valorar el medio ambiente, a respetarlo y a saber lo importante que es para todos nosotros, es decir, se les está inculcando con esta sencilla actividad el amor por el entorno natural.
Entrenamos
la paciencia. Los niños piensan que todo en la vida se consigue de manera
inmediata, y con esta actividad se dan cuenta de que hay que darle tiempo
a las semillas para que puedan crecer y dar los frutos esperados, que
las plantas, al igual que todo lo demás en la vida, requiere de plazos.
Y
junto a la paciencia fomentamos el esfuerzo y la responsabilidad,
observaran como la planta para crecer precisa de cuidados y de
vigilancia, que no solamente es plantar la semilla, sino que hay que
estar pendiente de ella, regarla de forma periódica, vigilar que está bien, que
tiene la luz adecuada para desarrollarse y paralelamente empatizamos con otro ser vivo: nuestra planta.
Se
refuerza la autoestima, Y ¿Por qué?, pues porque los niños aprenderán
que con esfuerzo, con mimo, trabajo y paciencia son capaces de conseguir
los objetivos que se marquen, que en este caso es colaborar en el
crecimiento de una semilla, nuestra semilla.
El
plantar una semilla y observar día a día sus avances también es una
manera de relajarse, de concentrarse, de que sean conscientes del aquí y
ahora, que entrenen la atención plena.
Todos
ellos son valores importantes no solamente para el presente del niño,
sino también para el futuro y para todas las facetas de su vida, con lo cual también estamos regando valores.
Este es el RINCÓN DE LA NATURALEZA que creamos en nuestra aula.


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| Estas fueron las fabas y las lentejas, que envolvimos en algodón |
Empleamos botes de cristal de yogures, pero el envase de plástico para trabajar el reciclaje en el aula es otra muy buena opción, al igual que los huevo vaciados, aunque en este caso no se
observa tan fácilmente el crecimiento de la semilla.
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| Probamos también con un aguacate |
Cuando
los niños acuden al aula lo primero que hacen es ir a nuestro RINCÓN DE
LA NATURALEZA a ver las semillas, si han crecido, si precisan más luz,
más agua, ... en definitiva: ver como estan, como se encuentran. Observan que cada vez
necesitan más espacio para crecer y también que si no se cuidan
correctamente se dañan y poco a poco se van apagando.
Todos
los cambios que van observando los anotan en su cuaderno, en su diario,
que espero que durante este confinamiento sigan cumplimentando, porque a
la hora de irnos para casa el pasado 13 de marzo se llevaron las
plantas para seguir cuidándolas en casa y las noticias que tengo de
ellas es que estan bien, como mis niños y eso me hace más llevadero todo
esto.
ÁNIMO A TODOS, QUE TODO VA A SALIR BIEN!!!



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